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BCRD informa que la tasa de política monetaria se mantiene en 4.50 % anual

BCRD informa que la tasa de política monetaria se mantiene en 4.50 % anual

 

El Banco Central de la República Dominicana (BCRD), con el interés de mantener debidamente edificados a los agentes económicos y al público en general y como parte de su compromiso con la transparencia y la divulgación oportuna de datos, informa los resultados preliminares del comportamiento de la actividad económica correspondientes a enero de 2020.

El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) muestra que la economía continúa registrando un desempeño favorable al exhibir un crecimiento interanual de 4.7% en el mes de enero, ubicándose cercano a su potencial, no obstante los efectos adversos que se han presentado en el entorno internacional y doméstico de alta incertidumbre y expectativas negativas. Este resultado refleja los fuertes fundamentos macroeconómicos de la economía dominicana.

En términos de tendencia-ciclo, es decir, aislando del indicador los factores estacionales e irregulares de la serie, el IMAE muestra una expansión anualizada de 5.3%, reflejando que la actividad económica en la coyuntura se mantiene creciendo a un ritmo consistente con lo previsto en el programa monetario para el cierre de 2020.

Las actividades económicas de mayor contribución al crecimiento en enero del 2020 fueron: construcción, servicios financieros, salud, energía y agua, manufactura de zonas francas, comercio, agropecuaria, actividades inmobiliarias y de alquiler y otros servi

cios.

El comportamiento de la economía se explica principalmente por el efecto rezagado de las medidas de estímulo monetario adoptadas a mediados del año pasado, las cuales consistieron en la disminución en 100 puntos básicos de la tasa de política monetaria y la liberación de más de RD$34,000 millones del encaje legal para ser prestados a los sectores productivos a una tasa fija máxima de 9.0% y a un plazo de seis años, lo cual contribuyó a que el crédito al sector privado se expandiera en más de RD$128,000 millones al cierre de 2019, la mayor expansión anual de la historia de la economía dominicana para un año calendario.

En lo que ha transcurrido del presente año, el financiamiento privado en moneda nacional registró un crecimiento interanual de 12.6% a febrero, manteniéndose por encima del crecimiento anualizado del Producto Interno Bruto (PIB) nominal, lo que evidencia que el mecanismo de transmisión de la política monetaria asociado a las referidas medidas de corte expansivo aún se encuentra operando. Se prevé que las condiciones monetarias favorables continúen apoyando la demanda interna en los próximos meses, contribuyendo a que la economía se mantenga expandiéndose a un ritmo alrededor de su potencial durante 2020.

En cuanto al comportamiento de los precios, la inflación que al mes de enero fue de 0.33%, en febrero registró una variación mensual de -0.13%, esta última explicada principalmente por la caída en los precios de los combustibles. La variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubica en 3.66% al cierre de febrero, por debajo del punto central del rango meta establecido en el Programa Monetario de 4% ± 1%. La inflación subyacente, la cual permite extraer señales más claras de los efectos de la conducción de la política monetaria, se encuentra en 2.50%.

A continuación, se presentan los resultados publicados por los diferentes países de América Latina correspondientes al año 2019, los cuales muestran que la economía dominicana registró nuevamente el crecimiento más alto de la región. Con este desempeño, producto de los fuertes fundamentos macroeconómicos, el país se encuentra en mejores condiciones que el resto de sus pares de la región para sortear tanto el entorno doméstico condicionado por el ciclo electoral, como los efectos adversos en el ámbito internacional caracterizado por la incertidumbre generada por la propagación del coronavirus y el impacto negativo que está teniendo el mismo en la economía mundial y en los mercados financieros y bursátiles. Esto último ha acentuando el proceso de desaceleración sincronizada que había experimentado la economía mundial, como resultado de las disputas comerciales y las tensiones geopolíticas.

En cuanto a las cuentas externas, es importante destacar el comportamiento de las remesas, las cuales han exhibido un significativo aumento durante los últimos meses, con un crecimiento interanual de 8.4% en el mes de enero, para un influjo de divisas equivalente a US$581.9 millones en el referido mes. En este desempeño de las remesas inciden las condiciones de pleno empleo del mercado laboral de los Estados Unidos de América con bajas tasas de desocupación y niveles adecuados de salarios, que favorecen a los dominicanos residentes en ese país.

Asimismo, los términos de intercambio de la República Dominicana se han visto favorecidos por la combinación de una reducción en el precio del petróleo (WTI en US$41.28 el barril al cierre del pasado viernes) ante una menor demanda mundial, y por un aumento en el precio del oro (por encima de los US$1,682.23 por onza troy) que está siendo utilizado como refugio de valor en un entorno de alta incertidumbre.

El efecto positivo que se generaría por la mejoría de los términos de intercambio, así como el buen desempeño de las remesas y la inversión extranjera directa, compensaría en gran medida la moderación reciente del turismo y contribuiría a mantener la estabilidad, así como al fortalecimiento de las Reservas Internacionales Netas que ascienden en la actualidad a US$9,700 millones, de las cuales el Banco Central cuenta con reservas propias por US$8,140 millones, al excluir los depósitos del Gobierno. Este nivel de las reservas internaciones en su conjunto equivale a un 10% del PIB aproximadamente, superando con amplia holgura el umbral mínimo de tres meses de importaciones, excluyendo las de zonas francas, recomendado por el Fondo Monetario Internacional.

Por otra parte, un aspecto relevante a destacar es el comportamiento del tipo de cambio durante el año 2020. En este sentido, la depreciación nominal acumulada al 5 de marzo del presente año fue de 1.2% con respecto al cierre de año del 2019, similar a la depreciación promedio registrada durante este periodo en los últimos cuatro años.

Sobre el mercado cambiario, resulta oportuno indicar que, desde inicios de 2020, el Banco Central ha desplegado una estrategia de intervenciones cambiarias a través de su Plataforma Electrónica de Negociación de Divisas, inyectando al sistema US$869.5 millones, de los cuales US$782.6 corresponden principalmente al sector privado y US$86.9 millones al Banco de Reservas para cubrir compromisos de la Refinería Dominicana de Petróleo (REFIDOMSA). Estas intervenciones, combinadas con las colocaciones de venta de los bancos múltiples y agentes del sistema financiero ha permitido suplir la demanda de divisas en el mercado, manteniendo un flujo adecuado de la moneda norteamericana en la economía, con lo cual el sector privado ha podido operar normalmente y sin contratiempos en un clima de estabilidad cambiaria.

En el contexto internacional, recientemente han sido revisadas a la baja las proyecciones de crecimiento para 2020 de las principales economías del mundo ante el potencial impacto del coronavirus, lo que ha llevado a diversos Bancos Centrales a reducir sus tasas de política monetaria, especialmente en las economías de menor crecimiento relativo. Igualmente, los pronósticos de crecimiento para la región de América Latina en el presente año podrían deteriorarse más allá de lo previsto, particularmente en aquellos países que tienen fuertes vínculos comerciales con China y son exportadores de materias primas.

Finalmente, los resultados favorables de la economía dominicana al iniciar el presente año destacados anteriormente promueven un entorno de seguridad y certidumbre para los agentes privados de forma tal que se mantenga un ambiente propicio que continúe impulsando la inversión y el crecimiento. En este contexto, el Banco Central de la República Dominicana reafirma su compromiso de conducir la política monetaria hacia el logro de su meta de inflación y al buen funcionamiento de los sistemas financiero y de pagos, contribuyendo así al mantenimiento de la estabilidad macroeconómica.

 

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