¿Volverá Venezuela a ser un paraíso turístico?
La pregunta que todos nos hacemos hoy, mientras miramos las noticias que llegan desde Caracas, es si aquel país de playas increíbles y naturaleza salvaje puede volver a ser lo que fue. La captura de Nicolás Maduro y su círculo íntimo este 3 de enero de 2026 —un evento que todavía estamos procesando por su magnitud histórica— no es solo un cambio de mando; es un terremoto que sacude los cimientos de toda la región y, por supuesto, pone en pausa cualquier plan de vacaciones en el corto plazo.
La verdad, y hay que decirlo con claridad, es que el potencial está ahí, intacto. El Salto Ángel no se movió de lugar y las arenas de Los Roques siguen siendo blancas, pero la realidad operativa hoy es otra. Entre los bombardeos estratégicos a bases militares como La Carlota y el colapso de la red eléctrica, la infraestructura civil está en lo que los especialistas llaman una «niebla de guerra». No es solo querer ir; es que hoy, físicamente, llegar y tener servicios básicos es una misión casi imposible.
El impacto inmediato en los cielos y las fronteras
Lo primero que se resiente en estos casos es la conectividad. Ya vimos que la FAA de Estados Unidos mandó alertas rojas y, automáticamente, siete aerolíneas internacionales —entre ellas Air Europa y LATAM— bajaron la persiana hasta nuevo aviso. Estamos hablando de una pérdida del 40% de los vuelos semanales en apenas 72 horas. Imagínense el impacto: 8.000 pasajeros por semana que se quedaron en el aire, literalmente.
Además, el barrio está dividido. Mientras que en Argentina, el presidente Milei dio un respaldo total a la transición, en Colombia y Brasil hay mucha cautela. Petro habla de riesgos de guerra civil y Lula cerró la frontera en Pacaraima. Para que el turismo vuelva, primero tiene que volver la sensación de que uno puede caminar por la calle sin que pase nada. La seguridad, esa palabra que tanto nos cuesta pronunciar en América Latina, es la clave, la verdadera clave aquí.
¿Burbujas turísticas o un modelo real?
Durante el 2025, el gobierno anterior intentó vender un crecimiento del 72% en el turismo, pero seamos sinceros: eran «burbujas». Eran vuelos chárter que venían de Moscú o Polonia directamente a Margarita. Era un modelo frágil. Los hoteles en Porlamar sobrevivían con racionamiento de luz y agua. No se puede construir un paraíso sobre servicios públicos que no funcionan para la gente que vive ahí.
El plan que se asoma ahora, con la tutela internacional y figuras como Marco Rubio coordinando la transición, apunta a algo más profundo:
Recuperación energética: Sin luz y sin nafta (combustible) no hay hoteles que aguanten. Se estima que se necesitan 25.000 millones de dólares anuales solo para poner en pie la industria petrolera y, con eso, arreglar el sistema eléctrico nacional.
Seguridad jurídica: El regreso de cadenas como Marriott o Hilton depende de que se devuelvan propiedades confiscadas y de que existan reglas claras. Nadie pone un dólar si siente que mañana se lo pueden quitar.
Los destinos hoy: De Los Roques a la minería en Canaima
Si analizamos los puntos clave, el panorama es mixto. Los Roques sigue siendo esa joya exclusiva, pero tiene que limpiarse de las estructuras oscuras que usaban sus pistas para otros fines. Margarita, por otro lado, necesita inversión masiva en desalinización; hoy no aguanta una ocupación mayor al 50%.
Pero lo que más preocupa es Canaima. El Arco Minero y la minería ilegal han hecho estragos con el mercurio. El nuevo plan de Edmundo González y María Corina Machado dice que van a frenar la extracción en áreas protegidas, pero sacar a las bandas armadas de la selva no va a ser algo de un día para el otro.
Una mirada al futuro: ¿Cuándo podremos volver?
Si miramos lo que pasó en Panamá después de 1989, la recuperación no es mágica. Venezuela hoy tiene una deuda de 95.000 millones de dólares y una inflación proyectada para este año de casi el 700%.
El 2026 va a ser un año de «limpieza y recolección de escombros», tanto física como institucionalmente. Los expertos más optimistas dicen que el verdadero regreso del turismo internacional masivo y seguro podría darse recién en el trienio 2028-2030.
Venezuela tiene la resiliencia en su ADN. La naturaleza ya hizo su parte siendo espectacular; ahora falta que la gestión humana esté a la altura. El paraíso no se perdió, solo está esperando que se ordene la casa.
Por: Bernardo Sabisky
Periodista argentino experto en turismo
